Elementos sorprendentes de un futuro muy cercano.

Publicado el 19-06-2017      Notícia sobre:

El País - Zigor Aldama - junio 2017

Realidad virtual, realidad aumentada, inteligencia artificial, robótica, vehículos sin conductor, y un creciente universo de aparatos inteligentes que se conectará entre sí gracias al Internet de las cosas. A veces parece que en el futuro lo único que sobra es el ser humano. Afortunadamente, a juzgar por las novedades presentadas hoy en la inauguración de CES Asia, la edición oriental de la feria tecnológica CES Las Vegas, las máquinas de momento siguen al servicio de las personas. Eso sí, no siempre de la forma en la que nos lo esperamos.

Por ejemplo, la cama inteligente de XSleep utiliza decenas de sensores repartidos por el colchón y la almohada para analizar el comportamiento del usuario mientras duerme. Después de procesar todos los datos y de pedirle describa la calidad de su sueño a través de un formulario rellenado en el teléfono móvil, la aplicación accede a patrones médicos que la empresa va actualizando en la nube y determina cuáles son los problemas que impiden un sueño placentero. El diagnóstico lo muestra a través de la app, pero, como lógicamente el usuario poco puede hacer al respecto cuando duerme, el propio colchón realiza pequeños movimientos durante la noche para modificar o corregir los movimientos que impiden el descanso.

Cowa Robot también busca que no nos cansemos. Pero esta vez cuando vamos de viaje, porque se trata de una maleta que apenas hay que tocar. La S1 sigue a su usuario como si fuese una fiel mascota, y es capaz de sortear tranquilamente los obstáculos en el camino. “Utiliza varios sensores que están ubicados en el mango: una cámara, un sensor de proximidad, sónar, un acelerómetro, y un GPS. Eso permite que nunca se pierda ni se caiga por las escaleras, que se pueda localizar fácilmente si decidimos dejarla en un lugar concreto, y que nos siga sin problema cuando caminamos o cuando le pedimos con el móvil que nos venga a buscar. Dos de sus seis ruedas están motorizadas y solo funcionan cuando no se toca el asa. Tiene una autonomía de 20 kilómetros y una velocidad de 7,2 kilómetros por hora. Así que, aunque corramos por el aeropuerto, nos seguirá”, cuenta con una sonrisa Shi Yan, responsable de Comunicación de la empresa china.

Eso sí, la maleta no es barata. En el gigante asiático ha salido a la venta por 4.999 yuanes (660 euros) con una capacidad de 33 litros y 5 kilos de peso. Incluye también 4 puertos USB para cargar dispositivos electrónicos gracias a su batería de 24.900 mAh. que se carga en menos de cinco horas. “Pronto llegará la R1, y vamos a continuar creando nuevos modelos para hacerlos más ligeros y con mayor autonomía”. Lo que Yan no sabe decir es si podrá ser utilizada como equipaje de mano ahora que la administración de Donald Trump quiere exigir que los pasajeros accedan al avión con un teléfono móvil como único aparato electrónico.
 
Sin duda, el smartphone va a ser durante mucho tiempo el mando a distancia de nuestras vidas. Sirve para manejar los drones que abundan en el CES Asia, y entre los que destacan los nuevos aparatos submarinos para uso doméstico que pueden capturar nuestros chapuzones en la playa e incluso inmersiones a varias decenas de metros de profundidad, y para sumergirnos también en el mundo de la realidad virtual, que va desarrollando su potencial poco a poco.
 
No obstante, los jóvenes de H+ Technology no ven con buenos ojos un futuro en el que juguemos con el móvil pegado a la cara. Por eso han desarrollado lo que consideran que es un futuro paralelo para los videojuegos, la consola holográfica Holus. “Se trata de una pirámide que utiliza cuatro pantallas de resolución 4K para crear hologramas muy realistas con los que podemos jugar como en un videojuego tradicional. Como la pirámide es de cristal, pueden participar hasta cuatro jugadores -uno en cada lado- y, lo que es más importante y divertido, pueden verse las caras”, explica Dong Zhe, asistente del presidente. Ciertamente, la calidad de los hologramas impresiona. Dan la sensación de ser objetos reales.
 
De momento, la empresa ha diseñado solo tres juegos específicos para este prototipo, pero el objetivo es que cualquier juego bidimensional que se pueda utilizar en un dispositivo móvil sea traducido por la máquina y convertido en un holograma. “También creemos que Holus tiene aplicaciones educativas muy interesantes, y puede ser atractivo para las empresas que quieran hacer presentaciones que vayan más allá del típico Power Point”, apunta Dong.
 
El sector educativo es, de hecho, uno de los que más rápido está abrazando la tecnología en China, y Avatar Mind ha querido con su última creación dar respuesta tanto a la obsesión de los chinos por formar a sus hijos como a la de vigilarlos estrechamente. Ipal Robot pretende, a pesar de su apariencia anodina y poco sofisticada, convertirse en el amigo, el profesor, y la niñera de los críos. “Es lo que conocemos como un robot social”, cuenta uno de sus responsables, Li Weiming. “Sirve para evitar que los niños se sientan solos, puede interactuar con ellos con una voz natural, jugar y educar gracias a su pantalla táctil, y vigilar con su cámara”. También puede ser controlado de forma remota a través del móvil, se mueve sobre una peana con ruedas, y está programado para reconocer emociones y enviar un mensaje a los padres en caso de emergencia. “Dentro de poco tendremos también uno para ancianos”, avanza Li.
 
Tampoco faltan en CES Asia los dispositivos que buscan mejorar la eficiencia en el trabajo. Las gafas de realidad aumentada que ha diseñado Shadow Creator son un buen ejemplo. Halo pretende convertirse en una herramienta indispensable sobre todo en la formación de técnicos en áreas en las que resulta muy costoso practicar con objetos reales. “Por ejemplo, en aviación. No es fácil que un técnico pueda acceder a un motor de reacción para aprender a repararlo, pero con nuestras gafas ese motor aparece ante él en tres dimensiones y puede operar sobre él. No es lo mismo que hacerlo sobre un componente real, pero ahorra tiempo y dinero”, explica Huang Shenyu, responsable de ventas de la empresa. “Ahora trabajamos también para darle uso en el sector médico, donde creemos que la realidad aumentada tiene gran futuro”, sentencia.
 
Lo que está claro es que la realidad tal y como la vemos con nuestros ojos desnudos tiene los días contados. Casi todas las empresas apuestan por añadirle algo. Desde los datos de nuestro vehículo en el parabrisas, como hace la segunda generación del PilotHUD que fabrica Futurus siguiendo la tecnología que utilizan los aviones caza más avanzados, hasta los excitantes mundos completamente virtuales que crean las multinacionales de los videojuegos. “La realidad es aburrida”, bromea Dong. “Necesitamos añadirle algo para que sea interesante. Lo ha demostrado el juego Pokémon Go”, apostilla ya más serio.
 
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